Es difícil creer que Sheila E. no había lanzado un álbum de salsa hasta hace un par de semanas. Como hija del percusionista Pete Escovedo, la “Reina de la Percusión” creció rodeada de realeza de la música latina — incluyendo al “Rey de los Timbales” Tito Puente, quien fue su padrino, y la “Reina de la Salsa” Celia Cruz — antes de convertirse en una estrella por derecho propio.

“Todo el mundo piensa que ya hice un álbum de salsa, pero no”, dijo en una llamada de Zoom con Billboard en Español desde su casa en Los Ángeles sobre Bailar (lanzado el 5 de abril bajo Stiletto Flats Music), para el que reclutó a leyendas de la música latina y tropical como Gloria Estefan, Rubén Blades y Gilberto Santa Rosa. Su famoso padre toca en una canción, junto con José Alberto “El Canario”, y su impresionante orquestación y arreglos de big band son un testimonio de su amor por el género.
“O sea, crecí escuchando esa música y es simplemente tan inspiradora”, explica la cantante y percusionista nacida en Oakland de ascendencia mexicana y criolla francesa, quien ha tocado, grabado y salido de gira con renombrados artistas de múltiples estilos musicales — desde su íntimo amigo y colaborador Prince, hasta Whitney Houston, Mariah Carey y más. “Y luego, cuando realmente comencé a escuchar a Fania All Stars y todos los otros grupos que formaban parte de eso, quedé sencillamente enamorada”.
Sheila E. comenzó a tocar batería a los 5 años de edad — aunque admite que no recuerda completamente ese momento — e hizo su debut profesional a los 15, tocando las congas para la banda de funk-rock-latino de su padre, Azteca. Activa en la industria desde entonces, este año también apareció en el documental de Netflix The Greatest Night In Pop, sobre la histórica noche de enero de 1985 cuando muchas de las estrellas más grandes de la música se reunieron para grabar “We Are the World”. “Esa fue una de las noches más importantes de mi carrera”, recuerda.






























